CONSTELACIONES GRUPALES

En un taller de Constelaciones Familiares, trabajan todos los participantes en él. Este trabajo se puede hacer de tres maneras diferentes:
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Como cliente: exponiendo un asunto que le preocupe o que quiera solucionar. La constelación se centra en las dinámicas de su sistema familiar.
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Como Representante: poniéndose al servicio del cliente, representando a algún miembro de su familia.
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Como participante: observando y ayudando a contener aquello que va ocurriendo durante el transcurso de la constelación.
Cada Constelador tiene una manera personal y especial de coordinar este trabajo dependiendo de cada caso. Básicamente todos coinciden en unos pasos comunes:
La persona que hace su Constelación (cliente), tras exponer el asunto que le preocupa, elige representantes, entre los participantes al taller, para aquellas personas que integran su familia actual o de origen, incluyendo uno para sí mismo.

Los configurados, es decir, los coloca en el espacio relacionándolos unos con otros. Lo único que tienen que hacer los representantes, es moverse o actuar de acuerdo a lo que perciban y/o sientan corporal y/o emocionalmente mientras están en el papel.

A partir de ahí, el Constelador (coordinador) acompaña al cliente en el desarrollo de la constelación, orientándose a través de los que expresan verbal, corporal y emocionalmente los representantes, ayudándose con frases sanadoras y/o con movimientos corporales, buscando una imagen de solución.
Se suele terminar, incluyendo al cliente, pidiéndole que ocupe su lugar para que participe de esa nueva imagen sanadora.

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